Avilés tiene el tercer cañón del mundo por su cercanía a la costa y no se trata, precisamente, de una pieza de artillería. La herida continental de la falla de Ventaniella, una fractura geológica que se diluye en las profundidades marinas, da origen a un accidente geográfico que a tan sólo ocho millas de la entrada de la ría alcanza 4.000 metros de profundidad.
Pero ¿qué se oculta en el cañón de Avilés? Según Luis Laria, vida. En la superficie, las aves tienen presencia habitual, destacando, entre otras, el alcatraz, el colimbo, el arao común, el alca, el frailecillo y la pardela, entre otros muchos. También habitan en el cañón una importante cantidad de mamíferos marinos. «El delfín mular se observa prácticamente todos los días en el cañón de Avilés, son grupos familiares de hasta cuarenta y cinco miembros», explica Laria. Las marsopas -el cetáceo más pequeño en aguas europeas-, la tonina, el delfín común y el listado conviven igualmente en las proximidades de la ría avilesina con el calderón común, los zifios y, ocasionalmente, el cachalote pigmeo.
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